Durante la primera década del siglo XX, comenzaron a publicarse en Valladolid, periódicos de contenido pedagógico libertario. Entre 1910 y 1911, se editaron Escuela Libre y la Enseñanza Moderna, del que se publicaron tres números y La Escuela Moderna. Todos ellos estuvieron dirigidos por Federico Forcada, un maestro procedente de Irún, donde ya había creado una escuela moderna, que se estableció en Valladolid hacia 1910. Gozaron, entre otras, de colaboraciones de profesores formados en la escuela creada por Francisco Ferrer en Barcelona. Fueron los casos de José Casasola, Calderón o el propio Forcada.
En 1910, en Valladolid, Federico Forcada intenta abrir una escuela racionalista. En la ciudad existe un grupo formado por políticos de diversas tendencias e intelectuales ¨enamorados de la cultura popular y de la divulgación científica¨, intentando crear un centro escolar ¨comparable por su material, métodos, sistemas y procedimientos educativos, a los mejor organizados en las naciones más cultas de la vieja y civilizada Europa¨.
El nombre que debía llevar el centro era ¨Institución Libre de Enseñanza de Valladolid¨ con una orientación pedagógica próxima al racionalismo. La comisión organizadora expone las características que tendrá la enseñanza en la escuela: ¨Cerrado por completo nuestro instituto docente a las influencias políticas y a las luchas de los dogmatismos religiosos, en él se proporcionará a la infancia una educación e instrucción armónica e integral, positiva y sólida, como necesitan las generaciones presentes y futuras para marchar de acuerdo con el progresivo avance de la civilización moderna¨.
Forcada colabora con ellos y se une al proyecto algunas sociedades obreras de la ciudad. No obtienen, en principio, demasiado éxito, lo que provoca el desaliento del antiguo maestro racionalista de Catarroja.
Las publicaciones se correspondían a la existencia de diversas escuelas laicas, modernas, o racionalistas. Unas de tendencia republicana, como la que habían creado los republicanos en 1893 con el nombre de ¨La Luz de Castilla¨; socialista, como la fundada, en 1921, con el nombre de ¨Universidad Popular Pablo Iglesias¨ ( Emilio Pineda, de la Universidad Popular, fue corresponsal de la Revista Blanca de la familia Montseny), o, la que, en 1913, creó el libertario Miguel Campuzano García, un joven maestro, de apenas veinte años, nacido en la ciudad. Entre los impulsores estuvieron también, Pedro Salgado y Ángel Arranz.
Su existencia fue corta, apenas un año, pues no pudo superar la oposición de las autoridades religiosas. Dos años más tarde, en 1915, llegó a la ciudad Luis García Muñoz, Zoais quien tuvo una intensa actividad como maestro en la escuela local y editor de la revista ideal, que, finalmente no llego a salir.
Esta actividad fue la causa de que en la ciudad castellana, nacieran algunas de las más destacadas figuras del anarquismo español. Boal, Ernesto Álvarez, Adolfo Bueso….
Por ejemplo, Valeriano Orobón, que acudió desde pequeño a la escuela y fue su relación con dos conocidos maestros libertarios, Eusebio Carbó y Luis García Muñoz, Zoais, que daban clases en una escuela laica, denominada Institución Libre de Enseñanza, la que decidió su militancia. Su figura no corresponde a la más conocida del trabajador que adquiere una más que regular cultura por su esfuerzo tras una extenuante jornada de trabajo.
La escuela a la que acudió Valeriano Orobón era sucesora directa de la que había regentado Federico Forcada y que tuvo que cerrar a mediados de 1911 por problemas económicos. El periódico anarquista Tierra y libertad publicó una nota del propio Forcada en la que acusaba a los republicanos vallisoletanos de ser los responsables del cierre del centro por no aportar el dinero que habían prometido para pagar a los profesores.
Fue el Ateneo Obrero sindicalista quien tomó la iniciativa de reactivarla a fines de año. Durante 1912 se creó un grupo de apoyo para la apertura de una Institución Libre de Enseñanza. Finalmente, en el local del Ateneo de la calle Manteria, 49-51, las clases se reanudaron durante 1913. Dos años después, en junio de 1915, se incorporaron Zoais y, temporalmente, Eusebio Carbó. La actividad del primero fue intensa. No solo dio clases o impartió ciclos de conferencias para los afiliados al pequeño sindicato cenetista, sino que además se convirtió en el animador de la Federación de grupos Anarquistas de las dos Castillas. La Institución Libre, además de las clases en horario habitual, tenía un curso de clases nocturnas gratuitas, de nueva a diez de la noche, todos los días laborables.
Valeriano Orobón Fernández. Anarcosindicalismo y Revolución en Europa. José Luis Gutiérrez Molina.
Las Escuelas Racionalistas en el País Valenciano (1906-1931). Luis M. Lázaro Lorente.
Grupo Memoria Libertaria Valladolid

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