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Francisco Ferrer i Guardia murió en 1909, pero su proyecto pedagógico sigue vivo hoy. La consejera de Cultura, Educación y Deporte, María Victoria Broto, inauguró ayer en la Facultad de Ciencias de la Educación de Huesca las jornadas "Aragón, Educación y Libertad" que conmemoran el centenario de la muerte del creador de la Escuela Moderna. Sara CIRIA 10/11/2009 HUESCA.- El Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Zaragoza y el Museo Pedagógico de Aragón analizan en varias conferencias la proyección de la pedagogía libertaria en Aragón, una influencia que se aprecia claramente en Ramón Acín, Félix Carrasquer y en las iniciativas educativas desarrolladas en las colectividades libertarias que surgieron en la Guerra Civil. Alejandro Tiana abordó en la primera ponencia del ciclo la educación en las colectividades libertarias de Aragón en tiempos de la Guerra Civil. El que fuera secretario de Estado de Educación y autor principal de la LOE recordó la creación de un conjunto de instituciones de organización de la vida social y económica diferentes a los de la sociedad tradicional. "En buena medida estuvieron originadas por la propia guerra y el vacío de poder. Las organizaciones izquierdistas obreras, que llevaban muchos años anhelando la revolución social, encontraron unas circunstancias más favorables para organizar la vida de los pueblos sobre otras bases". Así surgió el movimiento colectivista, que propugnaba la organización y distribución de tareas, frente a la propiedad tradicional. En Aragón tuvo una gran importancia en las zonas rurales del este, que quedaron en manos de la República. "Una de las cosas que me interesó estudiar es, dentro de ese proyecto de reorganización de la vida sobre otras bases, qué es lo que se hizo específicamente en el mundo educativo. En Aragón fueron los anarquistas los que pusieron en práctica un proyecto que propugnó la creación de escuelas en lugares donde las tasas de analfabetismo eran enormes", señaló. En torno a los ateneos surgieron bibliotecas y grupos artísticos. "Hay iniciativas muy interesantes en Caspe, Monzón y otros lugares, que a medida que la guerra avanza y Aragón va cayendo se hacen más complicadas" , añadió. "Es interesante constatar que la educación estuvo atendida, a pesar de las dificultades, y cómo se intentó hacer cosas nuevas. Muchas de las personas que participaron en el proyecto de verdad estaban convencidas de que la educación era un instrumento para cambiar una organización social que consideraban injusta", dijo Tiana , que dio a conocer los avances, contradicciones y dificultades de una etapa poco conocida. "No se ha difundido tanto como la escuela republicana, y sin embargo es verdad que duró poco pero tuvo una pujanza importante. La zona rural oriental aragonesa tuvo una gran importancia, y algunas de las creaciones de aquel movimiento se mantuvieron después, con otros parámetros, en la época franquista". BONDAD Y COMPROMISO En la segunda ponencia, Víctor Pardo retrató la personalidad y carácter de Ramón Acín a través de las impresiones de los que lo conocieron. El título de la charla, "Retratos de Ramón Acín, "el apóstol bueno"", alude a una necrológica y a la vez artículo de homenaje escrito por Francisco Ponzán en la revista "Más allá". La publicación, poco conocida, se realizó en el Frente de Huesca en los años 36 y 37 y se encuentra dispersa en diferentes colecciones. Ponzán define a Acín como "el apóstol bueno" en un artículo que Pardo ha recuperado del olvido, con intención de enviarlo a la Fundación Ramón y Katia Acín para que esté a disposición de los interesados en su figura. El ponente aludió también a un documento inédito de Mariano Añoto, vecino de Huesca al que Ramón Acín y Conchita Monrás acogieron en su casa al quedarse huérfano de padre. Añoto escribió y guardó un diario personal que su viuda conservó celosamente. "Revela en buena medida cómo eran las relaciones entre Ramón y Concha, la personalidad de ambos y cual era la hermosísima relación con sus hijas o entre ellos". Además de los de Ponzán y Añoto, Víctor Pardo recuperó ayer perfiles biográficos de otros autores, como Rafael Sánchez Ventura, brillante intelectual zaragozano de la época, y Felipe Aláiz en el opúsculo "Vida y muerte de Ramón Acín". Su objetivo fue "trasladar los rasgos definitorios de la compleja y poliédrica personalidad de Ramón Acín". Compleja por sus múltiples intereses: "es profesor en la Escuela Normal, participa de todos los movimientos de renovación pedagógica, se interesa por la escuela moderna, es escultor, pintor, escribe, militante anarcosindicalista, de un compromiso radical con su tiempo y las circunstancias que le toca vivir". Sus intereses abarcaron también el cine y la fotografía. La charla estuvo acompañada de imágenes que mostraron fielmente el ideario de Ramón Acín. "A través de su forma de vincularse con los objetos y el arte, mantiene una posición ética y política a su ideal anarcosindicalista y republicano", señaló. El primer rasgo que todos destacan de Acín es la bondad. "El poeta Pedro Garcias decía que, de tan bueno que era, nos humillaba a todos", citó Pardo. A esto hay que sumar el compromiso y la tenacidad para defender sus ideas y denunciar la injusticia, "aunque eso le llevara a la cárcel o al exilio". En una época de vanguardias, Acín participa en todas las corrientes renovadoras del arte y la enseñanza. En suma, un personaje ejemplar en todos los aspectos. "Un referente en todos los ámbitos. Tenía un punto anticlerical, pero se comentaba que cuando venía un obispo a Huesca, al primero que visitaba era a Ramón Acín para evitar malas opiniones en el ámbito social. Ésa era la impronta del que fue sin ninguna duda uno de los más brillantes intelectuales del primer tercio del siglo XX español". Hoy serán María Jesús Vicén y Víctor Juan quienes hablarán sobre la Escuela Moderna y Félix Carrasquer. |
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