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Una avenida para el libertario Ferrer i Guàrdia

Murió el 13 de octubre de 1909, fusilado por la participación que no tuvo en la Semana Trágica. Francesc Ferrer i Guàrdia fue un pedagogo libertario. Y Barcelona reparó ayer parcialmente aquella injusticia dedicándole una avenida. Es la segunda vez que la ciudad le rinde reconocimiento. Durante la Guerra Civil, el hoy teatro Borràs fue denominado Ferrer Guàrdia, nombre que perdió al triunfar el general Franco. La avenida dedicada al fundador de la Escuela Moderna se llamaba hasta ayer Marqués de Comillas, en honor de Antonio López López, que participó en el tráfico de esclavos. En la imagen, de izquierda a derecha, la concejal del distrito de Sants-Montjuïc, Imma Moraleda, el primer teniente de alcalde, Carles Martí, y Maria Rosa Alella, directora de la Biblioteca Ferrer i Guàrdia, en el momento de descubrir una de las placas de la calle dedicada al pedagogo.

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Barcelona cambia la avenida Marqués de Comillas por Ferrer i Guàrdia

Desde ayer, la avenida de Montjuïc lleva el nombre del personaje fusilado en 1909 / JOB VERMEULEN

À. G. BARCELONA

Miércoles , 14-04-10

Barcelona inauguró ayer la avenida de Francesc Ferrer i Guàrdia, en recuerdo del pedagogo catalán fundador de la Escuela Moderna condenado a muerte en 1909 acusado de ser el instigador de los hechos de la Semana Trágica. La avenida Ferrer i Guàrdia sustituye a la del Marqués de Comillas, que empieza en la avenida María Cristina y asciende hasta Montjuïc, y es la culminación de la serie de reconocimientos que se realizan al pedagogo anarquista, fruto en parte de una campaña iniciada por la Fundació Ferrer i Guàrdia, apoyada por más de 1.500 personas y 160 entidades.

El homenaje a Ferrer i Guàrdia prosigue hoy con el descubrimiento de una placa en la antigua sede de la Escuela Moderna inaugurada en 1901 y una recepción el viernes en la Generalitat.

El cambio de la avenida Marqués de Comillas -que, con todo, mantiene plaza con estatua y su nombre, Antonio López- es una de las decisiones más relevantes tomada por la ponencia del nomenclátor -en la que la oposición municipal está excluida-, y culmina una labor no siempre unánime. Bien a iniciativa propia, bien a petición ajena, la ponencia reescribe la historia a través de las calles. Transcurridos más de 30 años de la recuperación democrática, y después de que durante la década de los ochenta principalmente se depurasen los nombres más relevantes que impuso el franquismo, la ponencia sigue bautizando o rebautizando, aunque de manera contada. En los últimos tres años, por ejemplo, apenas se han aprobado unos 30 decretos de cambio o nueva denominación. De los más recientes y simbólicas, las dos alusiones (calle y pasaje) al Duc de la Victòria (en recuerdo al general Espartero, que mandó bombardear la ciudad en 1842) fueron cambiados por un neutro Carrer del Duc y Passatge de Francesc Pujols; en 2007, la calle del General Almirante se cambió por la de Juan Gris; en 2006, la Avenida del Hospital Militar pasó a ser Avenida de Vallcarca. Dos nombres que están pendientes de ubicación son polémicos. Es el caso de Vicenç Ballester i Canals, creador de la bandera independentista, y de Ernesto «Che» Guevara, dos personajes que, denuncia el PP, no merecen ser recordados. Por contra, denuncian los populares, Salvador Dalí o Xavier Cugat siguen sin reconocimiento. A los cinco años de su muerte -plazo que fija el nomenclátor antes de dar un nombre a una calle- Juan Pablo II sí será recordado.

http://www.abc.es/20100414/cataluny...

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