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Vicente Fernández Riera, El asesinato judicial de Ferrer Guardia

Ateneu Libertário "Ricardo Mella" A Coruña

 

Las grandes ciudades dan la impresión de estar sometidas
a espasmos de crecimiento, a sacudidas violentas que, una
vez aplacadas, devienen en nuevas energías. Barcelona, que fue la
gran ciudad española que alcanzó conceptuación de urbe durante
el siglo XIX, tuvo como ninguna, esos espasmos violentos y los
prolongó en el presente. El símbolo de tales conmociones barcelonesas
podrían ser los despojos del general Bassá, arrastrado y
despedazado por las turbas, durante la primera guerra carlista. Pocos
años después, la ciudad volvió a encresparse, en los sucesos de
Noviembre de 1.842, de muy difícil esclarecimiento, pues si bien
hubo en ellos un brote de auténtico republicanismo, posiblemente
el primero de nuestra historia, también se entreveraron tendencias
e intereses bastante sórdidos; la conmoción se prolongó varias
semanas, hasta que el fuego de los cañones de Monjuit, acabaron
con toda la efervescencia callejera; el propio Espartero y su ministro
de la guerra Rodil, hubieron de acudir a sofocarla ante la ineptitud
prolongada del Capitán General Antonio Van Halen. En 1.909
volvió a reventar la ciudad, en los sucesos de Julio, conocidos por
todos con el nombre de “Semana Trágica”, que lo fue, en verdad.

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